Me llamo Alejandro Vaquerizo.

Me considero un apasionado del crecimiento espiritual. Desde siempre me ha gustado profundizar, entrar dentro de las cosas, mirar más allá de lo evidente.

Un Escorpio interesado desde niño por lo sobrenatural, lo desconocido y los misterios sin resolver. Leía a Erich Von Daniken, los secretos de las pirámides, seguía al grupo Aztlán, y estudiaba Astrología, Quiromancia, Fisionomía, …

Un curso/terapia de cristales, colores y luz en Galicia, me conectó con los chakras, la vida después de la muerte, el mundo espiritual, las energías y toda esa apasionante realidad a la que normalmente no podemos acceder.

Mi etapa juvenil de agnóstico ya había quedado atrás. Cuando me cansé de no recibir respuestas coherentes, decidí probar y abrirme a que, efectivamente, hubiera «algo» que organizara este mundo que veía y que esto no fuera algo casual fruto del azar y la combinatoria atómica aleatoria.

Me apuntaba a todos los cursos

Conferencias y seminarios, estudié Medicina china, Yoga, Kiniesiología, Reflexoterapia podal, Naturismo, Eneagrama… Aprendí mucho en el Centro Altai. Leí a Jung, Krishnamurti, L. Haye, … Luego vinieron otros muchos, y por nombrar algunos de los que más me han marcado Wayne Dyer, Osho, Deepak Chopra y Eckhart Tolle.

También empecé a leer otra clase de libros, algunos de ellos canalizados, dictados, percibidos de alguna u otra manera, a menudo poco convencional. Entre esas lecturas y otras encontré una fuente maravillosa de información que sí daba sentido a lo que la razón no me podía explicar pero que de alguna manera yo sabía que existía.

Fueron años intensos, protestaba, quería cambiar el mundo, escribía folletos y los repartía, me rebelaba contra lo establecido, proponía alternativas y las llevaba a cabo. Parece que no me sentía cómodo en el lugar en el que me había tocado vivir.

W. Dyer me impactó profundamente

Y con él comencé a modificar algunas de mis creencias y las cambié por otras que me hacían sentir mejor. Ahí se movieron muchas limitaciones y corazas, hasta que mi propio caminar me llevó a dar un cambio y me retiré unos años a vivir a Almería, a San José, en el Cabo de Gata, para hacer mi propia transformación. La verdad es que viví unos cuantos procesos que creo aproveché bastante bien, aún sin saberlo.

Después me dediqué a ordenar mi cabeza y a escribir artículos y también empecé un libro, intentando englobar todos esos pensamientos. Libro que temporalmente aplacé cuando la vida me colocó delante las enseñanzas de la Escuela de Magia del Amor de Gerardo Schmedling.

Cayó en mí como una ducha de agua cálida y amorosa.

Fue como si ya supiera todo aquello, como si me lo estuvieran recordando. De hecho después comprobé que ya había recorrido parte de ese camino. No era tan diferente a lo que ya había leído antes, no respecto a los grandes a los que he mencionado y seguramente a muchos otros, pero para mí esto lo englobaba todo, me colocó lo que ya «sabía» y marcó una ruta perfecta para caminar entre las veredas que me resultaban más tortuosas. No había leído algo tan claro, preciso, concreto, útil y práctico para la vida diaria nunca antes, ni de lejos.

A partir de ese momento,

me he dedicado a estudiar intensamente los 17 libros en los que está resumida su enseñanza y las casi 500 horas que se grabaron

y que componen todo el material disponible.

Desde que practico con esas nuevas pautas que voy incorporando, he aprendido a vivir, a entender porqué estoy aquí, de dónde vengo y a dónde voy, las grandes y metafísicas preguntas de todos los tiempos. Mi vida ha dado un giro espectacular y ahora comprendo un poco mejor lo que es el Amor. He eliminado gran parte de ese constante ruido mental que nos agota y ahora disfruto del placer de vivir. He ganado en paz y felicidad, en energía, han mejorado mis relaciones y ahora sí sé cómo conseguir mantener el poder sin depender de lo que suceda fuera, a ser el dueño de mí mismo, a encontrar a Dios dentro de mí.

Solo necesito seguir practicando intensamente cada día, para lograr ser un atleta del Amor. Pero he verificado que a mí me funciona y compruebo con otras personas que a ellas también, por eso me he decidido a compartirlo también con quien resuene con esto como yo, con quien sea correspondiente con que le llegue, con quien le apetezca y se aventure en este apasionante mundo de LA FELICIDAD en mayúsculas.

En mi otra web Proyecto AL TRASTE podéis encontrar mucha más información personal y profesional